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Rescatando Ballenas, Dic 2019

¿Sabías que rescatar a una ballena cuesta alrededor de $10,000 pesos?

Este mes de diciembre comenzó la temporada de ballenas y con eso las labores de la Red Nacional de Asistencia a Ballenas Enmalladas, RABEN.  En lo que va de la temporada se han realizado 3 rescates exitosos:

1) 14 de diciembre: el equipo RABEN Los Cabos libera a una ballena jorobada juvenil que se encontraba completamente envuelta en una red agallera o chinchorro.

2) 22 de diciembre: el equipo RABEN Bahía de Banderas libera a una hembra de ballena jorobada con red agallera en el rostro. La hembra iba acompañada de su cría, la cual estimamos tenía unas pocas semanas de nacida.

3) 24 y 26 de diciembre: los equipos RABEN San Blas y RABEN Bahía de Banderas atienden el reporte de una hembra de ballena jorobada, también con red agallera en el rostro y arrastrando más de 100mts de red. Esta hembra también tenía una cría. El equipo de San Blas inicia labores de rescate, en pleno día de Nochebuena, sin embargo, por comportamiento de la hembra y la dificultad y riesgo que presenta liberar a una ballena en compañía de su cría, no pudieron liberarla por completo. Como suele suceder en estos casos, se puso en alerta a los equipos RABEN cercanos y finalmente la ballena apareció en Puerto Vallarta el 26 de diciembre donde el equipo de Bahía de Banderas concluyó con éxito las labores de rescate.

¡Este es un buen ejemplo de cómo funciona nuestra red de equipos RABEN!

 

Tanto ECOBAC (Coordinación nacional de RABEN) así como todos los miembros RABEN, normalmente mantenemos un bajo perfil y evitamos las redes sociales y prensa en general, ya que esta labor la hacemos desinteresadamente y con la finalidad de ayudar a estos maravillosos cetáceos.  Sin embargo, el rescate del 26 de diciembre se llevó a cabo muy cerca de la costa por lo que no hubo forma de pasar desapercibidos, como normalmente hacemos.  Dimos varias entrevistas y con mucho gusto les compartimos el link al documental que realizó Televisa al respecto.

    Ver entrevista Televisa a Raben

En estos 3 rescates participaron miembros RABEN capacitados para estas maniobras, las cuales son bastante riesgosas.  Agradecemos a todos los miembros RABEN, no sólo los que participaron en estos rescates, ya que los 180 miembros de los 15 equipos RABEN están listos y en la mejor disposición para cuando las ballenas requieran de su ayuda

También agradecemos especialmente a los turoperadores que nos apoyaron a no perder de vista a las ballenas enmalladas en lo que las embarcaciones RABEN llegaron al rescate.  Agradecemos a la Secretaría Armada de México (SEMAR), Capitanía de Puerto, Protección Civil y Bomberos de Puerto Vallarta, PROFEPA delegaciones Jalisco y Baja California Sur, a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y a Opequimar Centro Marino.

 

Si este año que inicia quieres apoyarnos por favor hazlo con un donativo, los rescates y las herramientas que utilizamos son muy costosos. ¡Muchas Gracias!

DONA AQUí

Participantes de los 3 Rescates RABEN

Bahía de Banderas:
8ª. Zona Naval
Capitanía de Puerto de la Cruz de Huanacaxtle
CONANP
Protección Civil y Bomberos de Puerto Vallarta
PROFEPA Delegación Jalisco
ECOBAC
Ecotours de México
Explora Vallarta
Vallarta Adventures
Dolphin Adventure

Los Cabos:
PROFEPA Delegación Baja California Sur
Juan Alonso Montaño
Cabo Trek
CONANP

San Blas:
CONANP
6ª. Zona Naval de San Blas

Visita RABEN
¡Muchas gracias por ayudarnos a rescatar BALLENAS!

ECOBAC te desea un muy Feliz y Próspero Año Nuevo!

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Ballenas alimentándose en Bahía de Banderas

Queridos amigos de ECOBAC:

Algunos de ustedes recordarán que en la temporada 2011-2012 nuestras queridas ballenas jorobadas nos sorprendieron alimentándose en la Bahía de Banderas.

Ballenas jorobadas alimentándose en la Bahía de Banderas, temporada invernal 2011-2012.

 

Como es bien sabido las ballenas jorobadas se alimentan durante el verano en latitudes altas y en el invierno viajan a latitudes más tropicales a sus zonas de reproducción, como Bahía de Banderas, donde rara vez se alimentan.  Durante la época de reproducción las ballenas no tienen hambre gracias a su gran capa de grasa, así que cuando las vimos por primera vez alimentándose inmediatamente nos dimos a la tarea de recopilar la mayor información posible para tener un panorama completo de lo que estaba sucediendo.

Nunca pensamos que estaríamos registrando el evento de alimentación masivo de mayor duración de ballena jorobada en una zona de reproducción en el mundo.
Registramos un total de 26 registros distintos de alimentación en un periodo de 79 días entre diciembre 2011 y marzo 2012.  Las ballenas jorobadas alimentándose, eran en su mayoría adultos y se observaron de 1 a 50 ballenas comiendo en una misma área.

Esta no es la primera vez que se observan ballenas alimentándose en áreas de reproducción, ocasionalmente se han visto en el Golfo de California, Oaxaca, Brasil y Nicaragua entre otros lugares. Sin embargo, generalmente son ballenas solitarias, en su mayoría juveniles y normalmente se trata de eventos de alimentación espaciados entre sí.

 

 Debido a la relevancia de esta información es que decidimos hacer un artículo científico, el cual se publicó en
Revista Latin American Journal of Aquatic Mammals
el 30 de septiembre 2019.

 

En el artículo concluimos que la población de ballenas jorobadas del Pacífico Norte Oriental se alimentará de manera oportunista cuando haya recursos de presas disponibles, cambiando los patrones de migración y comportamiento para explotar con éxito las fuentes de alimentos disponibles para sobrevivir.

 

Ésta es la anchoveta de la cual se estuvieron alimentándo las ballenas jorobadas.

Las ballenas jorobadas pueden proporcionar información sobre las consecuencias biológicas de las fluctuaciones climáticas interanuales, fundamentales para las predicciones de los ecosistemas relacionadas con el cambio climático global.

Con la población de ballenas jorobadas de México ahora clasificada como “Amenazada” y la población de Centro América como “En peligro” (NOAA, 2016), es esencial que se investigue este fenómeno de alimentación regional, para ayudar en el manejo exitoso de la población y comprender mejor las consecuencias globales del cambio climático.

 

Si quieres aprender más sobre este interesante caso puedes consultar el artículo:

Frisch-Jordán, A., Ransome, N.L., Aranda-Mena, O and Romo-Sirvent, F. (2019) Intensive feeding of humpback whales (Megaptera novaeangliae) in the breeding ground of Banderas Bay, Mexico.

http://lajamjournal.org/index.php/lajam/article/view/691

Agradecemos a los coatuores Nicky Ransome, Oscar Aranda y Fernando Romo.

 

Heces de una ballena a punto de sumergirse, 8 de Febrero, 2012.

 

¡Gracias y hasta la próxima!

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Estampas animales de Bahía de Banderas


Estampas animales de Bahía de Banderas

Por: Fabio Cupul / Universidad de Guadalajara

Bahía de Banderas, región que incluye los desarrollos urbanos de Puerto Vallarta y Nuevo Vallarta, está embebida en un paisaje diverso que comprende islas, océano, playas, manglares, ríos, montañas, selvas tropicales de hoja caediza y subcaediza, palmares y hasta bosques de pino y encino. La gran variedad de ambientes o ecosistemas de la bahía, favorecen la proliferación de una amplia gama de vida animal y vegetal que representa su verdadera riqueza y sobre la que se apoya su atractivo e inclinación turística. Bahía de Banderas es compartida territorialmente por los estados de Jalisco y Nayarit, albergando más de la mitad de los ambientes vegetales que se encuentran en ambas entidades. Es considerada como una de las regiones más ricas en mariposas de México y del estado de Jalisco, ya que se han registrado poco más de 480 especies. También es reconocida como un punto caliente u “hot spot” por los observadores de aves, los cuales disfrutan de la contemplación de aproximadamente 369 especies de aves (cerca del 35% del total de especies documentadas para el país) de hábitos acuáticos y terrestres.

Bahía de Ballenas 
La vida está en constante renovación dentro del mosaico de hábitats que conforman la bahía. Así, año con año durante los meses de noviembre a abril, apacibles mamíferos gigantes convierten sus cálidas aguas costeras en una gran sala de maternidad acuosa y en un recinto para el amor y el sexo. Son precisamente las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) quienes, después de un largo trayecto de varios miles de kilómetros -desde sus territorios de alimentación veraniega en el mares de Bering y Chuckchi-, se desplazan hacia estas aguas para parir a sus ballenatos y sembrar las semillas que se convertirán en la próxima generación de cetáceos. En el pasado, la bahía fue conocida como “de ballenas”, seguramente por el impacto que los mamíferos causaron en la mente de aquellos primeros observadores.

El arribo de la vida 
Las playas arenosas son campos fértiles para el desarrollo de las nuevas camadas de seres vivos. Así lo constata el arribo anual de las tortugas marinas, reptiles adaptados al medio oceánico pero ligados a su milenario pasado terrestre; el cual, las obliga a regresar a las costas arenosas de la bahía para depositar su preciado cargamento de huevos. De las cinco especies de tortugas marinas que potencialmente llegan a las costas mexicanas, la golfina (Lepidochelys olivacea) es la que casi en su totalidad anida en las playas de la región. Es importante destacar la labor de protección y conservación de nidos y huevos de tortugas que anualmente realizan el gobierno, las instituciones educativas y las organizaciones no gubernamentales.

Corales 
También, debajo de la superficie del océano la vida se recrea en formas animales tan extrañas que, por sus enramadas estructuras, nos arriesgaríamos a llamar plantas. Estas formas que asemejan vegetales son los corales, verdaderos animales que forman colonias dentro estructuras calcáreas que dan firmeza a su organización biológica. La bahía alberga al menos doce especies de corales, denominados pétreos (por su rígida naturaleza), que constituyen colonias en las cuales se dan cita gran diversidad de peces y otras especies que buscan alimento, refugio, descanso o pareja.

Viveros naturales
Las islas y los manglares son viveros naturales en los que los ciclos de creación ocurren constantemente. En las islas Marietas, al norte de la bahía, especies netamente marinas como los pájaros bobos patas azules (Sula nebouxii) y cafés (Sula leucogaster), las golondrinas marinas o charranes de las especies embridado (Sterna anaethetus), bobo café (Anous stolidus) y real (Sterna maxima), la gaviota ploma (Larus heermanni), el cormorán de Brandt (Phalacrocorax penicillatus), entre otros; se reproducen en grandes colonias que oscilan entre los 300 a 30,000 individuos. En tierra, los sistemas de manglar como el estero El Salado, la laguna El Quelele, Boca de Tomates y el estero Boca Negra, ofrecen espacios adecuados con alimento y protección para la reproducción de especies acuáticas. Pero, de entre todos ellos, Boca Negra sobresale por presentar trece especies anidantes, la gran mayoría garzas acuáticas.

Magníficos reptiles 
Los manglares son ambientes en los que aún se contempla la figura de los magníficos cocodrilos, seres cuyos ancestros fueron testigos del nacimiento y ocaso de los dinosaurios. A pesar de que han sobrevivido en el mundo natural por cerca de 250 millones de años, hoy vemos con tristeza cómo son disminuidos y acorralados en la bahía por la sed expansionista de los límites humanos (en el pasado fueron mermados por la caza comercial para la obtención de su piel), y por el temor innato que experimentamos ante la presencia de un depredador. Hace más de ocho décadas se contaban por cientos o hasta miles en la región; sin embargo, actualmente sólo sobreviven en la bahía un par de centenares de cocodrilos de la especie de río o americano (Crocodylus acutus), nativa de la costa del Pacífico mexicano y de gran parte de Centro y Sudamérica, que se las arregla para vivir y reproducirse satisfactoriamente en este ambiente prácticamente urbanizado. No es un cocodrilo que represente peligro para los humanos, por el contrario, le teme y huye de su presencia.

De la fantasía a la realidad 
Otros animales que han cautivado a los habitantes de la bahía, son aquellos que rememoran a fantásticas, míticas y crueles serpientes marinas. Desde hace muchos años personas de todas las edades y condición social, narran sus encuentros con misteriosos ofidios marinos de grandes dimensiones que surcan las aguas costeras de la localidad. Estas serpientes tienen la particularidad de vararse ocasionalmente atrayendo la atención de la gente. Pero, un análisis detallado de los cuerpos inertes, permite transmutarlos de ofidios quiméricos a peces apacibles. En realidad la quimérica serpiente es un alargado pez de cuerpo dorado llamado remo (Regalecus glesne), de hasta 11 metros de longitud, que ostenta en su cabeza una aleta escarlata en forma de penacho. Su silueta asemeja a aquellas serpientes marinas descritas en los bestiarios medievales.

De realidad a la fantasía 
Contrariamente al pez remo que del mito pasó a la realidad, algunos otros animales que pueblan la bahía se han transportado de la realidad al mito. La transformación experimentada les permitió jugar papeles de relevancia cósmica dentro del sistema cultural de los pueblos del México indígena. De entre todos los animales, el venado cola blanca (Odoicoleus virginianus) se destaca desde el punto de vista alimenticio y ritual. Para la etnia de los huicholes del occidente del país, fue y es símbolo de vida y de fertilidad. Al jaguar (Panthera onca), que por fortuna lo podemos encontrar en los bosques tropicales del norte y sur de la bahía, se le asociaba con el poder político y las fuerzas ocultas de los hechiceros. Los antiguos mexicanos decían que su hermosa piel moteada era el nocturno cielo estrellado. El verde plumaje de la guacamaya (Ara militaris) tuvo gran valor como adorno de los dioses y hombres de antaño. Hoy se contempla su brillante color verde en ejemplares que estruendosamente surcan los cielos y anidan en lo alto de los árboles de la sierra sur de la bahía. Los colibríes, cuya diversidad en la zona es de cerca de trece especies, son de diminuto tamaño y errático vuelo veloz, que en el pasado fueron identificados por los aztecas como símbolos de sangre y guerra. Creían que las almas de los guerreros muertos en combate, se transferían a los cuerpos de los colibríes.

El tinte del caracol 
Los étnias mixtecas, nahuas, chontales y huaves de México, tienen aprecio, veneración y respeto por una especie particular de caracol: el caracol púrpura, el cual se distribuye a lo largo de las costas de Oaxaca, Michoacán, Colima y Jalisco. Este particular caracol secreta un fluido blanquecino, espumoso y lechoso, que cambia gradualmente de color cuando se expulsa al exterior. En contacto con el aire, este fluido adquiere tonalidades que varían del amarillo al azulverde hasta que, finalmente, logra su estabilización en un bello e intenso tono púrpura. El color púrpura del tinte brinda su nombre al caracol (llamado científicamente Plicopurpura patula pansa) y es el responsable de su utilización por el hombre prehispánico para teñir sus vestimentas, por ser este matiz un símbolo de grandeza y poder. Una historia que pierde sus orígenes en la raíces del tiempo, cuenta que durante la conquista de México, ocurrió un encuentro belicoso entre los nativos de la bahía y los aventureros españoles. Se narra que cerca de 20,000 indígenas se presentaron ataviados con sus ropas de guerra y portando armas decoradas con pequeñas banderas teñidas de pigmento púrpura del caracol. De este no muy grato encuentro, se derivó el actual nombre de la bahía: banderas. Nuevos para la ciencia Bahía de Banderas es una formidable caja de sorpresas biológicas porque, cuando se creía que se sabía todo sobre sus inquilinos animales, la ciencia descubre una nueva especie: es decir, se traen a la vida seres que ni en lo más profundo de nuestra imaginación se concebía su existencia. En 1994, se logra el hallazgo de una hermosa tarántula de tono ocre bautizada como Brachypelma klaasi. Tres años después, la tortuga del fango, Kinosternon chimalhuaca, se describe para el sur del estado de Jalisco pero, no fue sino hasta el 2003, cuando se descubre en la bahía. Más recientemente, en enero del 2006, se publica el hallazgo de una nueva especie de sanguijuela de agua dulce (Haementeria lopezi). El hallazgo de nuevas especies como las arriba descritas, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de conocer y entender la naturaleza animal dentro de la Bahía de Banderas, porque sólo así se logrará su conservación y aprovechamiento para asegurar su futura existencia. Pero el entusiasmo y los recursos económicos para lograrlo no deben ser limitantes, los limitantes son el tiempo y la indiferencia que, desafortunadamente, tienen la mesa servida para que en un par de décadas más (sino hacemos algo drástico), aniquilen lo que la naturaleza ha logrado edificar en millones de años de evolución. Como lo cita el Dr. Juan Luis Cifuentes Lemus, destacado biólogo y naturalista mexicano: “el que conoce la naturaleza y sus elementos, los quiere y, el que quiere, protege y conserva”.

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Mitología entomológica


Mitología entomológica

Por: Fabio Cupul

A lo largo de la historia, no todas las culturas humanas han visto con desdén a los insectos, ya que algunas de ellas llegaron a vincularlos con lo divino, lo que sin duda los dotó de un lugar importante en su sistema de mitos y leyendas. El papel de los insectos en la cosmovisión de las culturas ancestrales es altamente simbólico, ya que llegaron a representar valores tanto religiosos, como filosóficos y hasta psicológicos. Es decir, la visualización de la imagen de un insecto derivaba directamente en un significado cultural. Por ejemplo, los “Coras”, un pueblo del occidente de México, creen que el alma de un difunto se aleja volando del cuerpo material al adoptar la forma de un abejorro. Por su parte, Papalotl fue la palabra utilizada por la antigua civilización Azteca para nombrar a las mariposas. Los Aztecas creían que estos hermosos insectos se encontraban relacionados con el fuego y que eran los reservorios de las almas de los soldados muertos en combate. La mariposa también fue relacionada con el dios supremo Quetzalcóatl, quien resurgió a la vida en forma de crisálida. Hoy en día, los modernos pobladores de México continúan utilizando la palabra castellanizada “papalote” para hacer referencia a las cometas que los niños lanzan al aire. La utilización de las mariposas como símbolos de resurrección, se encuentra bastante extendido en diversas culturas humanas. La mayoría de los autores consideran que este simbolismo se encuentra relacionado con la historia de vida tan particular del insecto, el cual envuelve una etapa de huevo que da origen a una oruga (vida), misma que se transforma en crisálida (muerte) y de la cual emerge a la libertad un organismo totalmente diferente: la mariposa renacida (resurrección). Por otro lado, una leyenda aborigen australiana relata cómo una tribu pasó gran parte de su tiempo almacenando alimento para el invierno. Esta buena acción, provocó que ellos se transformaran eventualmente en abejas y sobrevivieran. En contraparte, otra tribu de la misma localidad, floja y frívola, no tomó ninguna previsión para sobrevivir el invierno, por lo que sus miembros se transformaron en moscas y murieron. Este relato milenario, retrata gran parte de la idea generalizada que la humanidad tiene sobre las moscas como seres detestables, con connotaciones negativas. Por su parte, las abejas simbolizan aspectos positivos alrededor del mundo. Por ejemplo, en el hinduismo se le relaciona con el aspecto amoroso del dios Krishna. En Egipto denotan la realeza; sin embargo uno de los simbolismos más consistentes y significativos es el de la sexualidad y la fertilidad, principalmente por su participación en los procesos de polinización de las plantas. Uno de los productos más apreciados de las abejas es la miel, misma que por su dulzura fue utilizada por los egipcios para aderezar sus alimentos, aunque también fue un ingrediente básico en el proceso de la momificación de los muertos. Los babilonios y sumerios ofrendaban miel a sus dioses en las ceremonias religiosas. Curiosamente los antiguos cristianos alemanes creían que las abejas fueron creadas por Dios para proveer la cera utilizada en la fabricación de las velas de sus iglesias. Los insectos son seres benéficos y trascendentales en el funcionamiento de los ciclos biológicos, ya que una gran variedad de ellos son agentes importantes en la polinización de las plantas, algunos otros proveen productos de valor comercial o son fuente de alimento para aves, peces y hasta el hombre mismo. Además, parasitan o depredan a otros insectos, ayudando a mantenerlos bajo control. Ciertas especies, por ser carroñeras, actúan como recolectores de basura evitando la aparición de focos infecciosos. No cabe duda que el comportamiento descrito anteriormente fue admirado por la ancestral cultura china, ya que algunos de los representantes de este mundo diminuto, como las hormigas, fueron y siguen siendo símbolo de patriotismo, virtud, interés en uno mismo, orden y de servidumbre infatigable. Tanta fue la admiración que tuvieron algunos pueblos por las hormigas, que los nativos Hopi, del suroeste norteamericano, creían que los primeros pobladores del mundo eran personas con forma de hormiga. Para el pueblo Nahua del occidente de México, las hormigas siguen siendo parte de sus ciclos agrícolas, ya que para asegurar las lluvias de la temporada, colocan mazorcas sobre los hormigueros para atraerla. Por el contrario, algunas comunidades del oeste africano ven en los hormigueros el hogar de los demonios.

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Los delfines de Bahía de Banderas

Los delfines de Bahía de Banderas
Por: Biol. Astrid Frisch Jordán

Bahía de Banderas es considerada como un lugar de gran importancia entre balleneros comerciales y algunos cetólogos desde finales del siglo XIX. Según estudios realizados en 1988 por Salinas y Bourillón, en la Bahía se encuentran 12 especies diferentes de Cetáceos, 9 de las cuales pertenecen al Suborden Odontoceti y 3 al Suborden Mysticeti. Dentro de los Odontocetos se encuentran las estenelas moteadas (Stenella attenuata), las estenelas giradoras (Stenella longirostris), los delfines naríz de botella (Tursiops truncatus), las orca falsa (Pseudorca crassidens), los delfines de dientes rugosos (Steno bredanensis), el cachalote enano (Kogia sinus), el zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris), las orcas (Orcinus orca) y el Mesoplodonte. (Mesoplodon sp). De los Mysticetos se encuentran las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), el rorcual tropical (Balaenoptera edeni) y la ballena gris (Eschrichtius robustus), siendo esta última un visitante ocasional.

La mayor concentración de especies se presenta durante el invierno y el verano, descendiendo notablemente en la primavera, y siendo las especies más comunes Stenella attenuata, Stenella longisrostris y Tursiops truncatus. Stenella attenuata y Tursiops truncatus se encuentran presentes todo el año y ambas especies han sido registradas en la forma costera (Stenella attenuata graffmani y Tursiops truncatus gilli). Dentro de todas estas especies, una de las más conocidas y apreciadas es el delfin nariz de botella, conocido por algunos como el famoso “Flipper.” Los delfines nariz de botella pertenecen al Orden Cetacea, Suborden Odontoceti y a la Familia Delphinidae. El género Tursiops proviene del latín tursio que significa marsopa y del subfijo griego ops que significa rostro y la especie truncatus proviene de la raíz latina trunco que quiere decir truncado, esto en relación con su hocico corto en comparación con los de otros delfínidos.
Los delfines nariz de botella o tursiones son de tamaño mediano que varia de los 2.4 a los 4.2mts. son robustos, de rostro corto, cónico y grueso. La aleta dorsal es triangular, ligeramente falcada y de base ancha. Su coloración es muy variable, pero por lo general el dorso es de color gris a casi negro (Watson, 1981; Urbán, 1983). Los tursiones son de distribución mundial, evitando sólo aguas de altas latitudes. En México es posible encontrarlos en aguas costeras y oceánicas, tanto en el Pacífico como en el Atlántico. En el Pacífico se reconoce la subespecie gilli, de hábitos costeros distribuida desde la frontera con Estados Unidos hacia el sur incluyendo el Golfo de California, hasta la frontera con Guatemala, extendiéndose a lo largo de Centroamérica; y la subespecie nuannu de hábitos oceánicos en el Pacífico tropical (Walker, 1981; Urbán, 1983).
En Bahía de Banderas se encuentran distribuidos por toda la bahía, y es posible que presenten nacimientos durante todo el año, siendo la época de mayor frecuencia la temporada otoño-invierno. Los tursiones se han observado en asociaciones interespecíficas con diferentes especies y en el caso específico de la bahía se les ha encontrado en compañía de estenelas moteadas (Stenella attenuata), orcas falsas (Pseudorca crassidens), orcas (Orcinus orca) y de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae). Son conocidos como una especie oportunista en sus hábitos alimentarios, y el tipo de animales de los que se alimenta es muy diverso e incluye peces, moluscos y crustáceos, en el caso de Bahía de Banderas han sido observados alimentándose principalmente de jureles (Caranx hippos) y de macarelas (Scomber japonicus). Por lo general, se encuentran en grupos de menos de 15 delfines y se agrupan en manadas que consisten de varias hembras maduras y sus crías de hasta 2 años de edad, donde, regularmente, los machos adultos y subadultos, así como las hembras jóvenes nadan en la periferia.

También existen manadas de juveniles, que en algunos casos pueden ser de un sólo sexo. En ocasiones varias manadas pueden reunirse en un solo grupo formando grandes rebaños de hasta varios cientos de individuos que viajan juntos durante tiempos muy variados. Tienen una compleja organización social de estructura abierta en donde los miembros se pueden intercambiar continuamente y, en el caso de las especies costeras también pueden poseer un rango hogareño definido. Sin embargo, diferentes especies e incluso, diferentes poblaciones de la misma especie presentan variedad en su estructura social como respuesta a las condiciones ambientales, como la disponibilidad y distribución del alimento, la densidad de los depredadores y las características físicas del ambiente (Scott et al. 1990). Al parecer las hembras juegan un papel más importante que los machos en la formación y la integración de los grupos. Por lo general se asocian con otras hembras en grupos muy estables conocidos como bandas.

Descripción: C:UsersClauDocumentsWoRkecobacsitioimagenesnovedades-01-c.jpgPor otro lado, los machos no se asocian a ninguna banda en particular, más bien se mueven de una banda a otra en busca de hembras receptivas, y esta búsqueda puede incluso llevarlos más allá de los límites de sus comunidades. Algunas veces los machos pueden asociarse en grupos aun más estables que los de las hembras formando parejas o tríos, al parecer en este tipo de asociaciones los machos cooperan para poder acorralar a las hembras o robárselas a otros machos, así como para establecer cierto tipo de dominio sobre la comunidad y así tener un mayor éxito reproductivo (Connor et al. 1992). Asociaciones similares entre los machos también se presentan en algunas especies de primates con una fuerte jerarquía de dominio, como es el caso de los macacos, chimpancés y mandriles, donde este tipo de asociaciones les permite mejorar su jerarquía social y tener acceso a las hembras receptivas, así como a defenderlas de otros machos jóvenes. En todos los casos las alianzas entre los machos son parte de una estrategia para obtener el mayor beneficio reproductivo (Félix, 1997).

Los delfines nariz de botella son conocidos también por sus interacciones con embarcaciones, ya que disfrutan al aprovechar las olas y corrientes que estas generan, pero es importante no acosarlos, ya que podemos interferir con sus actividades de reproducción o de alimentación. Recuerda que no se pueden utilizar jet skis o realizar actividades de pesca deportiva o comercial e cerca de los delfines. Por favor no tires ninguna clase de objetos al agua, en especial plásticos, colillas de cigarros o cualquier material sintético ya que pueden ocasionarle problemas a los animales si se los llegaran a tragar accidentalmente. Queremos que los delfines sigan alegrando las aguas de nuestra bella bahía, ellos cuentan contigo para poder sobrevivir.

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Hormiga loca amarilla: Anoplolepis gracilipes

Hormiga loca amarilla:
Anoplolepis gracilipes
By: Fabio Cupul / Guadalajara University

Es una de las hormigas más comunes que podemos encontrar en nuestras casas, principalmente en la cocina y el jardín. Aunque ha hecho de la región de Bahía de Banderas su hogar, se trata de una especie originaria de Asia o África. Actualmente ha logrado invadir gran parte de las regiones tropicales del planeta.

Su nombre común refiere al pálido color de su cuerpo (el abdomen es un poco más oscuro que la cabeza y el tórax) y a su rápido y nervioso andar. Es una hormiga que alcanza tallas de 5 milímetros y posee largas y delgadas patas y antenas. Es un formícido forrajero, es decir, que realiza largos recorridos en búsqueda de materiales orgánicos para alimentarse. Este comportamiento lo ha hecho competir con las especies nativas, las cuales pueden ser desplazadas o hasta eliminadas de un ecosistema.

Asimismo, tiene la habilidad de pastorear y cuidar a otros insectos, como pulgones y cochinillas, para obtener de ellos fluidos azucarados para complementar su dieta. Lamentablemente, el cuidado que proporcionan a estos insectos que chupan la savia de las plantas, hace que estos incrementen desproporcionadamente su número, provocando que sequen a las plantas y deforesten porciones importantes de bosque (eliminado o afectando indirectamente a otras especies de animales o plantas que dependen del bosque para sobrevivir) o acaben con las plantas ornamentales de casas, parques y jardines.

También atacan y depredan a pequeños insectos, caracoles, arañas, ciempiés, entre otros. La facilidad con que coloniza y destruye ambientes con sus actividades, ha hecho que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considere en su lista de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo. Aunque no muerde ni pica por no poseer aguijón, produce ácido fórmico y lo expulsa por una abertura en la punta del abdomen (el acidóporo). Este ácido se emplea para repeler a potenciales agresores. En el humano, puede producir ardor e irritación al entrar en contacto con los ojos.

Los hormigueros albergan un promedio de cuatro mil individuos pero, si se dan ciertas condiciones, pueden generan las llamadas supercolonias, las cuales cuentan con cerca de 20 millones de individuos por hectárea.